Tratamiento informativo de la prensa española sobre la COVID-19 antes del estado de alarma

Introducción

El periodismo sanitario como especialidad no ha sido una constante en los medios de comunicación españoles. Como subrayan Ronco, Peñafiel y Echegaray (2014, p. 271) en 1977, cuando Suárez creó el Ministerio de Sanidad y Seguridad, “la prensa escrita se encuentra sin periodistas especializados y sin una  idea clara de dónde ubicar la incipiente información de la política sanitaria”. Sin lugar a dudas, el propio curso de los acontecimientos en los años 80, con la crisis por el aceite de colza y la llegada del sida, comienza una nueva época. La información sobre medicina y salud se introduce con fuerza en prensa y televisión como consecuencia de una población ansiosa de conocimiento acerca de lo que estaba ocurriendo (Barrera-Páez, 2016).

Desde entonces ingentes informes posicionan a la salud y el bienestar en el epicentro de la esfera mediática. El Informe Quiral (2018) o la propia encuesta de Percepción Social de la Ciencia, elaborada por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT, 2018), lo sitúan en el centro del debate en cada nuevo estudio.

Como indica el periodista Vladimir de Semir (2015), existen innumerables estudios sociológicos sobre percepción pública que vienen a poner de manifiesto que se han creado en todo el mundo, muchos lectores fieles a estas temáticas especializadas, con el consiguiente valor añadido de haber contribuido a una mayor atención cultural y social hacia las ciencias y hacia la labor de científicos y científicas.

A partir de la irrupción en nuestras vidas de la COVID-19 entendemos que todas estas opiniones van mucho más allá. Y es que asistimos no solo a la diseminación de una epidemia que se ha cobrado la vida de miles de personas en todo el mundo, sino también a una “infodemia” de la que pocos ciudadanos se libran.

Hemos sido testigos directos de un nuevo hito para la Historia de la Humanidad, pero también para la historia de la prensa que traerá nuevos cambios a una especialidad informativa que se debe a la ciudadanía, orientadas a ayudar a la sociedad a comprender qué está pasando y dejar de lado esa vertiente funcionalista que, a veces, puede ensuciar su profesionalidad.

Sobre este asunto reflexionaba, precisamente, la Asociación Española de Comunicación Científica en un reciente artículo (Lázaro, 2020). En él, se analizaba las consecuencias de vivir una pandemia de tal magnitud en un momento de democratización tecnológica, de redes sociales y de bots. Su Presidenta, Elena Lázaro (2020), hacía referencia, muy acertadamente, a la necesidad de “un dominio de la técnica, de los tiempos, pero, sobre todo, de lo analógico”. Revuelta (2018) por su parte, habla de evolución y revolución en lo que denomina ese nuevo ecosistema que generan las TIC en el periodismo sanitario. Esta autora recoge, incluso, que este nuevo entorno mediático donde puede llegar a tener el mismo peso la voz experta de aquella que no lo es (De Semir, 2015), preocupa también a los profesionales de los medios de comunicación desde hace ya años.

Es momento de sentido común, empatía y conocimiento. De ahí, que estudios como el publicado por Reuters Institute for the Study of Journalism (Rasmus Kleis, Fletcher, Newman, Scott Brennen, & Howard, 2020) coloquen a los científicos, médicos y otros expertos sanitarios, como las fuentes de información sobre el coronavirus más fiables para la sociedad.

Además, los estudios realizados por esta entidad aprecian una ligera recuperación en la confianza de los medios de comunicación y un retroceso en la que se tenía en redes sociales. Todo parece que comenzó el 31 de diciembre de 2019. En ese momento, la Comisión Municipal de Salud y Sanidad de Wuhan (provincia de Hubei, China) informó sobre un grupo de 27 casos de neumonía de etiología desconocida, con una exposición común a un mercado mayorista de marisco, pescado y animales vivos en la ciudad de Wuhan, incluyendo siete casos graves. El 11 de marzo, la Organización Mundial de la Salud anunció que el coronavirus COVID-19 pasaba de ser una epidemia a convertirse en una pandemia. Desde el inicio de la misma, y hasta el momento de realización de este informe, se han detectado más 4 millones de casos en todo el mundo, de los cuales 1.716.872 se encuentran localizados en Europa y 228.030 solo en España (Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, 2020).

En el momento en que las noticias comenzaron a sucederse, en clase de periodismo especializado, comenzábamos a trabajar en el tema del periodismo sanitario ¿podíamos pasar por alto lo que estaba sucediendo? Claramente, era necesario estudiar el tema en el aula. Como explica Barrera-Páez (2016) en las facultades de periodismo con frecuencia se olvida que la tarea de los futuros comunicadores también es formar, algo que no se puede desligar del periodismo de salud, sobre todo porque posee un elemento didáctico que puede conllevar cambios de hábitos importantes y saludables en la población. Por eso, y atendiendo a lo que estaba ocurriendo se decidió crear lo que Mayor y Rodríguez (2016) denominan un grupo de investigaciónacción –grupo de trabajo– para valorar el momento informativo que estaba viviendo el periodismo.

Está claro que las herramientas digitales fomentan la motivación del alumnado. Tal como demuestran Fernández et al. (2019), el efecto sobre la atención y la motivación de los estudiantes, en clase, es evidente, a la vez que se incita el carácter competitivo y el sentimiento de grupo. Bajo esa premisa, se les pidió a los estudiantes que participaran en equipos en un estudio donde debían analizar el grado de excelencia periodística de la COVID-19 en la prensa escrita española. De esta forma, se buscaba estudiar en el aula el periodismo sanitario (contemplado en el Plan Docente de la asignatura “Periodismo Especalizado II”) pero desde la participación activa y la confección conjunta de un análisis que permitiera extraer conclusiones. Con todo, los objetivos de este estudio han sido dos:

  1. Medir, de forma colaborativa, el grado de excelencia
    de las informaciones aparecidas en la prensa española
    digital
  2. Motivar el trabajo en equipo de los estudiantes
    a partir de una herramienta metodológica ya diseñada.

Metodología

Con todo este planteamiento de partida descrito en la introducción, y teniendo siempre muy presente el conocido principio de “dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo”, del político estadounidense Benjamin Franklin, para desarrollar este trabajo se ha utilizado como base la metodología apartada por los trabajos previos de Costa (2008); Naranjo (2011) y Parejo, Martín y Vivas (2020), implementándola y adaptándola hasta alcanzar un corpus de estudio de 43 unidades de análisis. El instrumento metodológico para la recolección de datos puede consultarse en la figura 1 que recoge los aspectos específicos de la tabla de codificación. La mismas ha sido utilizada en el contexto docente del aula por un grupo de 40 estudiantes como fórmula para el estudio del tratamiento informativo que los medios impresos españoles estaban ofreciendo acerca de la COVID-19. Sobre todo, desde que el 31 de diciembre el tema saltase a la opinión pública.

La metodología empleada en este estudio, por lo tanto, cuenta con una serie de fases que se han ido implementando a raíz de estudios previos (Parejo, Martín y Vivas, 2020) relacionados con la divulgación científica. Por lo tanto, la primera fase para la confección de este trabajo ha sido la revisión bibliográfica de aquellos documentos científicos que se han considerado relevante para la consecución de los objetivos del trabajo. Para llevar a cabo este análisis utilizando la metodología de “estudio de caso”, realizado de manera colaborativa, se les explicó a los estudiantes de manera pormenorizada, adiestrándolos en el uso de la herramienta metodológica, e incidiendo en la división en dos bloques del instrumento de análisis (figura 1).

En un primer apartado, debían extraer los datos generales relativos del medio escrito (medio, fecha, género informativo y sección). En un segundo apartado el objetivo era valorar el grado de excelencia del texto y de la información en base a fuentes de información, método empleado para realizar la información, tema escogido (originalidad) y calidad (con una clara diferenciación entre sensacionalista o de servicio público).

Los alumnos, divididos en grupos de 5 a 7 personas, trabajaron sobre los siguientes medios impresos en sus ediciones digitales: El País, El Mundo, La Vanguardia, El Abc y La Razón. El criterio para seleccionar estos periódicos, y no otros, tiene su razón de ser en el Estudio General de Medios, que en 2018 los posicionaba como los más leídos (en su versión digital). A través de sus portales digitales, analizaron las noticias aparecidas sobre esta temática y en estos medios hasta el 28 de febrero de 2020. Lo hicieron a través de un análisis de contenido y a partir de la herramienta referenciada donde los campos fundamentales de trabajo son los que se vienen describiendo. El grupo encargado del análisis ha valorado diferentes subgrupos: el tema (idea básica de la historia), el método (las herramientas periodísticas empleadas desde la perspectiva de contenido) y, por último, la forma (las herramientas técnicas y formales empleadas y la innovación de los formatos).

Figura 1. Instrumento metodológico de la tabla de codificación. Fuente: elaboración propia.

El propósito junto a ese análisis general no era otro que recopilar aquellos artículos que más allá de los aspectos generales, destacasen por su innovación, trabajo investigativo, por el uso de nuevas narrativas o periodismo de datos en temas de ciencia, en este caso COVID-19. Como decimos se ha hecho en base al rastreo de noticias en estos medios a partir de la plataforma Mynews que en las fechas indicadas arrojaba como datos un total de 667 resultados vinculados. Descartando aquellos ítems donde la palabra COVID-19 o Coronavirus solo era un elemento morfológico y no el tema central de la información, se ha procedido a responder a través de esta herramienta a un total de 226 unidades de muestreo (noticias), definidas como pequeñas porciones del universo observado. A partir de esta selección, con la herramienta definida y resumida, se ha procedido a un análisis de contenido de los 43 ítems fijados por cuanto esta técnica de investigación permite una descripción objetiva, sistemática y cuantitativa del contenido manifiesto (Berelson, 1952).

A través de las imágenes, de los géneros periodísticos, de las secciones donde se ubica la información, la investigación trata de hacer una radiografía del tratamiento inicial recibido en la prensa española de la COVID-19 durante los primeros meses, antes de que se decretara el estado de alarma. Sin embargo, para poder conocer y analizar cómo ha llegado esta información a la ciudadanía es necesario también cuantificar a través del análisis de contenido y en base a las variables expuestas en la gráfica 1, el grado de ciencia excelente que han recibido cada una de estas 226 noticias. Para ello, se ha seguido la metodología diseñada por el Observatorio PerCientEx (Periodismo Científico Excelente) y cuyo propósito no era otro que recopilar aquellos artículos que destacasen por su innovación, trabajo investigativo, por el uso de nuevas narrativas o periodismo de datos en temas de ciencia, en este caso en el marco de la crisis sanitaria provocada como consecuencia de la COVID-19.

Resultados

Los resultados obtenidos han permitido sobre todo arrojar datos acerca de cómo han observado los estudiantes de periodismo este tratamiento informativo de la pandemia. En este sentido, una de las primeras interpretaciones a las que nos permite llegar es que los alumnos llegan a vislumbrar un cierto desequilibrio entre el número de noticias de este periodo –enero y febrero de 2020– en los que el coronavirus se hacía paso en la esfera mediática. En los periódicos El País y El Abc, el contenido informativo respecto a la COVID-19 es bastante superior en la muestra realizada respecto al resto de los rotativos analizados. Concretamente, del total de noticias analizadas, un 29,5% aparecían en El Abc y el 27,2% en El País. Mientras, el periódico que menos noticias ofrecía en este periodo acerca del coronavirus era La Razón con 11,6% del total analizado. Además, al observar la muestra es fácil apreciar otro dato importante, apuntado en el análisis por el grupo de investigación creado dentro del aula. Y es que el número de noticias analizadas aumenta conforme van sucediéndose los días. Así, concretamente, en el mes de febrero, se concentra el 44,6% de la muestra total analizada.

Según el análisis de los alumnos, la sección más utilizada para contar la crisis sanitaria es la de “Sociedad” con un 55,4%. En la sección “Salud” las noticias aparecen 25% de las informaciones objeto de esta investigación. En cuanto al género periodístico más utilizado es, sin lugar a dudas, la noticia, con estructura de pirámide invertida, ocupando sobre el total del análisis realizado el 68,3%. Le sigue muy de lejos el reportaje corto, sobre todo en el mes de febrero, con un 11,8%. De hecho, a la hora de analizar los elementos básicos de la noticia, era preciso observar el comportamiento de uno de los elementos fundamentales para comunicar la ciencia: la fotografía. La misma no solo sirve para ilustrar una información en un periódico, del mismo modo ha valido para validar teorías de enorme relevancia para la historia de la humanidad.

Como la Teoría de la Relatividad de Albert Einstein que logró fotografiar protones y electrones. Del total de la muestra, 226 noticias o reportajes cortos, 191 de ellas contenía fotografía. Dentro de este margen, el 63,4% contaba con imágenes medianas (600x800px),
procedente de diversas fuentes y realizadas por distintos autores. La fuente principal de la que se extraen esas fotografías es Getty images, una plataforma de instantáneas libres de derechos (Gettyimages, 2020).Esta url suele ser bastante utilizada junto a fotografías procedentes de las principales agencias de noticias españolas, como son EFE y Europa Press.

En este sentido, es de enorme importancia analizar el valor de las fuentes en estas primeras informaciones. Elías (2011, p. 87) recuerda que “trabajar en periodismo científico, si se poseen unos conocimientos mínimos del lenguaje de las ciencias experimentales, es relativamente fácil: sólo basta con controlar un determinado número de fuentes”. Elías señala que estas fuentes son tan fundamentales que en ocasiones “la propia fuente es noticia por sí misma eclipsando al resto y a la propia noticia”. Y en este sentido, podemos observar en el análisis realizado que en estos dos meses en los que el coronavirus comenzaba a copar las portadas de todos los medios de comunicación.

Una de las fuentes más citadas era sin duda la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta fuente aparece mencionada en cerca del 38% de la muestra. Si establecemos un ranking de las fuentes más utilizadas en estos momentos encontramos que tras esta entidad la más utilizada por estos rotativos es el Ministerio de Sanidad, seguida por los hospitales, otros organismos públicos de investigación (tipo el CSIC), los políticos y, muy de lejos, los médicos y las universidades. En un principio se puede apreciar como los contenidos científicos no son preponderantes en estos rotativos. La universidad, las revistas científicas o los propios pacientes aparecen como una fuente escasamente utilizada durante los meses de enero y febrero, no llegando a sumar entre las tres ni el 12% de presencia sobre la muestra total. Estos resultados reflejan el carácter institucional que cobra este tema en los primeros momentos (Figura 2).

Figura 2. Fuentes empleadas

A pesar de todo ello, el periodista debe ser capaz de analizar, interpretar la información y salir de esa zona de confort que le otorga la utilización de los mismos recursos una y otra vez (Lief, 2015). Para ello, es fundamental hacer uso de los elementos que en esta fase fueron objeto de estudio: el método, el tema y la calidad de la investigación. Con ello logrará cumplir con esa función pedagógica que requieren la sociedad a través del dominio de la divulgación científica (Blanco, 2017).

Uno de los aspectos más destacables, a la luz de los resultados obtenidos, lo encontramos en el método, donde destaca el alto grado de contextualización, en base al análisis realizado por el grupo de estudiantes. A pesar de ser un tema que se presta a cierto sensacionalismo no es un elemento destacable para los alumnos en estos momentos. Le otorgan a las noticias analizadas un alto grado de divulgación (67,6%), mientras que el sensacionalismo solo aparece en un 8,6% de las respuestas realizadas al cuestionario (Figura 3).

Como aspecto negativo, en cuanto a esta excelencia informativa, es reseñable el bajo porcentaje de temas propios que estos meses escribían sobre la COVID-19 (10,2%) y tampoco primaba la originalidad (presente solo en 15% del análisis). De hecho, a excepción
de la originalidad, el resto de los ítems no aparecen referenciados por el grupo participante ni en la mitad de las ocasiones. Podemos apreciar por tanto, como la diversidad de fuentes alcanza un 32%, la riqueza de datos un 32,4% y el carácter investigativo de la información un 26%. En cuanto a las variables observadas en el bloque tema, ocurre algo similar, solo se observan el tema propio, la entrevista en primicia o en enfoque original en el 10%, 1,8% y 5,4% de las veces respectivamente.

Para terminar, se ha analizado el titular desde un enfoque lo más objetivo posible. Para ello, se han abordado los elementos presentes, el tiempo verbal utilizado, así como el número de palabras y el tipo de titular empleado. En este aspecto, es de destacar que a la hora de titular sobre la temática COVID-19, en general, se tiende a utilizar titulares cortos, que no suelen superar las 13 palabras como recomiendan determinados libros de estilo como el de El País (63,2%). También prima el tiempo presente en estas primeras informaciones (90,3%). Se imponen los titulares informativos en el 78% de los casos frente al sensacionalismo que ocupa un 9,9% de la muestra. Los titulares metafóricos, de juegos de palabras, calificativos o frívolos son citados como tal en solo un 10 % del análisis.

Figura 3. Calidad de la información

Discusión

Descrita la metodología y expuestos los resultados, la discusión de este trabajo queda fundamentada en el carácter de las noticias aparecidas durante los primeros meses de la COVID-19. Las mismas están caracterizadas por un alto valor noticioso pero escaso grado de interpretación y trabajo de los temas por parte de estos medios de comunicación analizados. La utilización de la innovación y la participación dentro del aula, no sólo despierta el interés de los estudiantes. Del mismo modo, refuerza su aprendizaje, al convertirse en parte integrante de la construcción del discurso sobre el que pretende debatirse. Al amparo de los acontecimientos, con una pandemia que nos ha mantenido confinados durante semanas, este tipo de ejercicios permite, además, observar cómo eran las informaciones que nos estaban llegando en esos primeros momentos de incertidumbre desde la perspectiva de quien se forma para trabajar el día de mañana en un medio de comunicación. Esto pone de manifiesto precisamente las palabras ya expuestas por investigadores como Elías (2011) o Barrera-Páez (2016). No obstante, el estudio tiene una limitación temporal por cuanto una vez suspendidas las clases presenciales los estudiantes no pudieron desarrollar un estudio comparativo del tipo de noticia aparecida una vez establecido el estado de alarma.

Conclusiones

Como parte integrante de un equipo investigativo, podemos llegar a la conclusión de que en esos primeros momentos, para el alumnado, primaba la noticia sin grandes dosis de interpretación. Los alumnos llegan a la conclusión de que al menos al inicio falta excelencia informativa. Las noticias que aparecen proceden fundamentalmente de dos organismos: la Organización Mundial de la Salud y el Ministerio de Sanidad, sin embargo, poco más contenido interpretativo existe más allá de las fuentes oficiales. Es verdad, que no tachan estas informaciones de sensacionalistas, y enmarcan los acontecimientos informativos analizados en el terreno de
la información objetiva.

Por todo ello, concluimos señalando que este trabajo alcanza dos fines distintos. Un primer fin educativo, en el cual los estudiantes han podido ser partícipes de la elaboración de un trabajo colaborativo atendiendo a un método estándar y validado por la comunidad científica de nuestro ámbito de trabajo, lo que les ha hecho involucrase en un trabajo colectivo del cual se han extraído información relevante, el cual puede fijarse como segundo fin. Y como segundo fin el formar a estudiantes desde la práctica, desde el análisis y estudio, es una apuesta clara a un futuro con profesionales altamente cualificados y en alerta constante por medio del análisis
exhaustiva de la información.

La innovación en el aula, analizando un tema de tanta repercusión y actualidad, ha servido para despertar un espíritu crítico entre los estudiantes a la vez que observar otras formas de trabajo que pueden influir en su futuro profesional en cualquier medio de comunicación: acudiendo a diversidad de fuentes, temas propios, etc.

Autor/es: Macarena Parejo Cuéllar, Daniel Martín-Pena

Fuente: Universidad Carlos III de Madrid




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